lunes, 20 de octubre de 2014

Las heridas sin restañar ensombrecen el arranque de la era Tudanca

 Tras dotarse de un nuevo líder respaldado por la mayoría de la militancia, el congreso extraordinario del PSOE Castilla y León estaba llamado a cerrar filas en torno a una nueva dirección encargada de “resetear” el partido, recuperar su credibilidad y articular una verdadera alternativa de gobierno. A escala autonómica, a Luis Tudanca le tocaba, le toca, afrontar los mismos retos que Pedro Sánchez, con la dificultad añadida de tener que soldar la fractura interna arrastrada por los socialistas de la comunidad.


Tudanca aplaudido por Sánchez en el congreso del PSCL-PSOE
 Y a tenor del respaldo obtenido por la nueva Comisión Ejecutiva Autonómica del partido, dicho cierre de filas no se ha producido. Cierto que la dirección encabezada por Tudanca no ha registrado ningún voto en contra y que el apoyo de cerca del 65 por ciento de los delegados supera en diez puntos el porcentaje obtenido por el propio secretario autonómico en la votación del pasado 4 de octubre. Pero ha habido un 35 por ciento que, no sintiéndose representado en la nueva dirección, ha votado en blanco. Con ello, el grado de “integración” se ha situado claramente por debajo del que hubiera sido deseable. Sánchez, sin ir mas lejos, partiendo de un 49 por ciento de respaldo directo de la militancia, consiguió para su ejecutiva el apoyo del 86,9 por ciento de los delegados al congreso federal de julio.

 No cabe duda de que aquí un resultado a la búlgara hubiera sido artificial y engañoso. Las heridas han sido muy profundas y están demasiado recientes como para que cicatrizaran en tan escaso margen de tiempo. Pese a ello, no puede decirse que se hayan escatimado esfuerzos encaminados a limar asperezas y dar carpetazo a las viejas rencillas. De hecho, el problema no ha estado en la cuota de poder concedida al bando derrotado, que se concreta en cinco de las 20 secretarías de área y en cuatro de las 14 vocalías (en total 9 de los 37 miembros que integran la nueva Ejecutiva).

El palentino Julio López, fiel Escudero de Villarrubia, ha sobrevivido en la secretaria de Economía, si bien le han creado otra paralela de Empleo y Desarrollo Económico que le resta peso especifico. La soriana Esther Pérez también se mantiene en el secretariado, ahora como responsable de Igualdad, y se incorporan como secretarias de Sanidad y Bienestar Social  la leonesa Isabel Fernández Marassa y la vallisoletana Isabel Gonzalo, alineadas ambas con los sectores críticos del partido en ambas provincias. Una quinta secretaría, la de Ordenación del Territorio, ha recaído sobre la salmantina Carmen García Romero, encuadrada asimismo en el sector “villarrubista”, que completa su representación con las vocalías asignadas a Ana Agudíez, Chelo Pablos, Jesús González Carcedo y Javier Campos.   

Julio César Fernández Santos
 El problema que ha truncado el esfuerzo integrador de Tudanca no ha radicado en esa cuota de representación, a la que no cabe otro reproche que la exclusión sufrida por el sector critico del PSOE abulense. Ese 35 por ciento de votos en blanco tiene mucho de desahogo contra la nutrida presencia en la nueva Ejecutiva de los “abajofirmantes” que el pasado 30 de mayo provocaron la caída del anterior secretario autonómico. 
Para la mayoría de los que han sido afines a Villarrubia ha resultado imposible de digerir que entre los 37 miembros de la dirección encabezada por Tudanca aparezcan nada menos que 10 de los 25 dimisionarios que dinamitaron la anterior Ejecutiva. A saber, Ana Sánchez, Ángela Marqués, José Luis Vázquez, José Luis Aceves, Santiago Blanco, Emilio Álvarez, Yolanda Vázquez, José Fernández, Teresa López y Chema Jiménez, los siete primeros al frente de otras tantas secretarías.

 Era previsible que Tudanca tenía que retribuir los apoyos que le han encaramado al liderazgo del partido, pero el nuevo secretario autonómico no ha sido consciente de que esa conexión tan manifiesta con los verdugos de Villarrubia iba a resultar especialmente lacerante para los derrotados. Y por ahí no han pasado el 35 por ciento de los delegados al congreso. 
Que esos apoyos a Tudanca no eran incondicionales se ha visto asimismo reflejado en la composición y en la misma estructura de la nueva Ejecutiva. Ello explica el aumento, de 18 a 20, del número de secretarías (algunas improvisadas a última hora) y la creación de una vicesecretaría única destinada a satisfacer el prurito de poder del secretario provincial del PSOE leonés. Lo peor es que, para ocupar ese ficticio “número dos” del escalafón, Celestino Rodríguez le ha endosado a Tudanca al alcalde de Pajares de los Oteros, Julio César Fernández Santos, un personaje cuya conflictiva trayectoria profesional y política se da de bruces con la regeneración democrática que abandera el nuevo secretario autonómico del PSOE.
Ana Sánchez

 Así las cosas, queda por ver como se concretan los cambios anunciados en el seno del grupo parlamentario socialista de las Cortes. Se da por seguro que la portavocía va a ser heredada por Ana Redondo, y no parece que Julio López, tras salvar su puesto en la Ejecutiva, corra peligro como portavoz adjunto. Por el contrario, no se descarta que la nueva secretaria de Organización, Ana Sánchez, asuma el lote completo de su antecesor, Julián Simón de la Torre, relevando al mismo también de la vicepresidencia segunda de la Mesa de la Cámara. Un relevo, justificado internamente en “razones de intendencia”, que, de producirse, contribuirá sin duda a alimentar el resquemor victimista del bando perdedor.

 En otras circunstancias, ese 35 por ciento de votos en blanco habría tenido un carácter poco más que testimonial. Aunque no se hubiera logrado el grado de integración deseado, lo fundamental era poder pasar la negra página del cainismo interno. Pero la inminente convocatoria de primarias para elegir a los candidatos socialistas a las alcaldías de las capitales y municipios de más de 20.000 habitantes entraña el riesgo de que caiga sal sobre esas heridas internas que el congreso del pasado sábado no ha conseguido restañar. 
Parece claro que hasta el 30 de noviembre, jornada de votación de esas primarias municipales -las autonómicas decaerán por ausencia de candidato alternativo-, Tudanca va a tener que seguir trabajando a fondo en la paciente tarea de recomponer la unidad interna del partido. En ello está en juego la fortaleza o debilidad de su liderazgo.