lunes, 26 de enero de 2015

Con los pies fríos y la cabeza caliente

Con los pies fríos y la cabeza caliente. Así podríamos decir que han regresado a casa los trescientos y pico representantes del PP de Castilla y León asistentes el pasado fin de semana a la enésima convención nacional celebrada por el partido que gobierna. Un cónclave preelectoral de corte muy similar al que hace un año tuvo como escenario Valladolid, planteado con el mismo doble objetivo: cerrar filas dentro del partido y reivindicar al PP como el partido que ha sacado a España de la crisis. Y al igual que entonces con un mismo coprotagonista, José María Aznar, proyectando su sombra. En Valladolid, por su ausencia; en Madrid, presentándose como el guardián de las esencias que denuncia el “desviacionismo” de la nueva dirección.


Juan Vicente Herrera en la convención del PP
Mariano Rajoy ha recurrido a Aznar a modo de guiño hacia ese electorado ultraconservador decepcionado con la “tibia” política antiterrorista y la marcha atrás en la contrarreforma del aborto. Y en el pecado ha llevado la penitencia, teniendo que soportar los reproches de un ex presidente instalado en el resentimiento político. Penitencia añadida a la locuacidad despechada con la que Luis Bárcenas ha salido del talego de Soto del Real, erigiéndose en el más indeseable “autoinvitado” de la convención.

 Y de Madrid han regresado a esta y a las demás comunidades los eventuales candidatos a las elecciones autonómicas y municipales exactamente con la misma incertidumbre que mantenían antes de la cita. Peor aún: con la noticia de que Rajoy, que sigue deshojando la margarita de los candidatos de Madrid y Valencia, puede dilatar el proceso todavía durante un largo mes.

 Hasta entonces formalmente seguirá en el aire la candidatura de Juan Vicente Herrera a la presidencia de la Junta, esa que se afanan en poner en duda algunos que saben perfectamente que la decisión está tomada y no tiene vuelta de hoja. Por muy firme que fuera su voluntad de cerrar una etapa que se prolonga ya durante 14 años, y aunque sea a su pesar, a estas alturas a Herrera no le queda otro remedio que volver a presentarse. No anunció su retirada a tiempo -sin duda esperando que Rajoy le ofreciera una salida- y hacerlo ahora, a tres meses de las elecciones, sería interpretado como una “espantada”.

 Que no se aflija, pues, el conglomerado de intereses alineado bajo la consiga “Juanvi quédate”. Y tampoco por el riesgo de perder la mayoría absoluta, algo que me temo que no va a suceder ni siquiera si el candidato, en lugar de llamarse Juan Vicente, se llamara, pongamos por caso,  Alfonso, Rosa, Antonio o Carlos.

Tudanca flanqueado por los secretarios de CC.OO. y UGT
Entretanto, el secretario autonómico y candidato socialista, Luis Tudanca, compartía ayer presencia en La Granja de San Ildefonso con Pedro Sánchez, cuyo liderazgo se está viendo socavado por momentos desde dentro de su propio partido. Una turbulencia “federal” que deteriora la marca PSOE justo cuando en Castilla y León han remitido las diferencias internas y Tudanca viene asentando su proyecto. A destacar, su entente con UGT y Comisiones Obreras sobre el empleo de los 93 millones ahorrados gracias al Fondo de Facilidad Financiera de Montoro, propuesta con la que ha conseguido recuperar la interlocución con los sindicatos, rompiendo el monopolio sobre la misma mantenido en la práctica la Junta a través del “dialogo social”.

Donde está desatada la batalla interna es en los procesos de primarias abiertos en Castilla y León por IU y Podemos, dos fuerzas políticas que ya sabemos a ciencia cierta que en esta comunidad van a concurrir por separado tanto en las elecciones municipales como en las autonómicas. El coordinador de IU y actual procurador, José María González, tendrá que medirse con José Sarrión, que ha resultado ser el candidato alternativo promovido por la plataforma “Recuperar la ilusión”.

José Sarrión
 Sarrión, profesor de Antropología en la Pontificia de Salamanca, se considera en la estela de Alberto Garzón y reivindica a Julio Anguita como referente inequívoco de esta fuerza política. Afirma que entre ambos candidatos no existen diferencias programáticas, pero sí ideológicas. Y aboga por una acción parlamentaria más participativa, que tiene que ser “altavoz de la lucha social y ciudadana, no dedicarse a negociar un porcentaje de una subvención”.  La disputa entre González y Sarrión se dirimirá el próximo 15 de febrero, fecha en la que se elegirá igualmente al número uno de la lista autonómica del resto de las provincias (el candidato a la presidencia la Junta encabeza automáticamente la lista por Valladolid).

Un día antes, el 14, se conocerá quien es el primer secretario autonómico de Podemos y los 33 miembros que integran el Consejo Ciudadano de la formación en Castilla y León. Aunque le han salido dos contrincantes (véase “El topillo”), Pablo Fernández es el máximo favorito para liderar el partido en la comunidad y por ende, tras las primarias de rigor, a ser el candidato a la presidencia de la Junta.

 El de UPyD, Rafael Delgado, ha sido el más madrugador a la hora de avanzar su programa electoral, cuyas líneas generales han sido aprobadas por su Consejo de Política Territorial. En dicho programa no se hace hincapié en una de las propuestas más polémicas del partido magenta, cual es la devolución al Estado de las competencias en Educación y Sanidad. Una propuesta que por cierto no defiende Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, que se perfila como gran rival de UPyD en la doble cita electoral de mayo.